Un año incubadora


Sábado 27 de diciembre de 2008 | Publicado en edición impresa (Ver Link)

Especial arte | Estado de situación

Un año incubadora

por Rafael Cippollini

Mientras las instituciones continúan invirtiendo en el minimalismo, los artistas menores de 30 años exploran direcciones eclécticas, con mucha personalidad. La arriesgada apuesta de Daniela Luna se destaca en un cauto panorama

VERÓNICA GÓMEZ. La muestra Laboratorio(s) Baigorria de esta artista ascendente marca el final de una era en Appetite.

Mientras las instituciones continúan invirtiendo en el minimalismo, los artistas menores de 30 años exploran direcciones eclécticas, con mucha personalidad. La arriesgada apuesta de Daniela Luna se destaca en un cauto panorama

En un horizonte en el cual varias de las más celebradas referencias de esta primera década del siglo XXI ya son historia (Belleza y Felicidad, la última edición de la Beca Kuitca, la revista Ramona ) se vuelve necesario volver a revisar una trayectoria tan peculiar como la de la galería Appetite, en todas sus brillantes, polémicas y extravagantes aristas (ver Divorcio en Appetite , adn cultura, 29 de noviembre de 2008). Un ascenso meteórico, la consiguiente y desmedida sobreexpansión -múltiples emprendimientos en Buenos Aires, Nueva York y Londres- y, por último, una explosión que concluyó con la desvinculación de una parte sustancial de su staff : la arriesgada y vertiginosa apuesta de Daniela Luna, a contramano de los cautos tiempos que puntúan a nuestras instituciones, resulta tan inédita como singularísima en nuestro medio.

Mientras tanto, algunos de sus más elogiados artistas fueron avanzando hacia zonas por completo divergentes de sus creaciones más transitadas.

Así, sorprendió Martín Legón con La fortaleza de la soledad , videoinstalación que volvió a poner en evidencia su solidez en un más allá de sus pinturas y dibujos. Lo mismo que Aunque me lavase con agua de nieve todavía me hundirías en el lodo , cita del bíblico Libro de Job que la ascendente Verónica Gómez eligió como título para disparar una etapa de investigación estética por completo novedosa en su proyecto Laboratorio(s) Baigorria , muestra que por otra parte funciona como capítulo final de una época de Appetite.

En esta galería también tuvo lugar, en el mes de mayo, la curiosa retrospectiva del colectivo Rosa Chancho, invariablemente críticos, desenfadados y espectaculares. Un gang siempre mutante cuyos periplos nunca conviene perder de vista. Legón-Gómez-Rosa Chancho: cada uno en su estilo, reinstalan distintas políticas de la práctica artística como cambio e imprevisibilidad, reformulación de materiales en la cual lo obvio o adivinable no tiene lugar.

 

(Fragment, english version)

“In a horizon in which the most celebrated references of this first decade are already history (Belleza y Felicidad, la última edición de la Beca Kuitca, la revista Ramona ), it becomes necessary to revise a peculiar trajectory such as APPETITE gallery, in all its brilliant, polemic and flamboyant edges. A meteoric rise, the consequent excessive over expansion – multiple ventures in Buenos Aires, New York, London – and finally, an explosion that led to the dismissal of a substancial part of its staff : the risky and vertiginous bet by Daniela Luna, counter to the cautious times that punctuate our institutions, is as unprecedented and singular in our enviroment.”