Los artistas “sub-30” abren su propio espacio en el mercado


Domingo 12 de agosto de 2007 | Publicado en edición impresa

Tendencia ( Nuevos espacios para los creadores emergentes )

Los artistas “sub-30” abren su propio espacio en el mercado

Decidida a hacer de su arte un medio de vida, la generación más joven ya tiene su circuito de galerías

Por Laura Casanovas

Tienen menos de 30 años; quieren vivir del arte; desean que su obra se exhiba y se venda. Además, sienten que deben apurarse y que no es fácil ser artista hoy. Así es la nueva generación de jóvenes que circula por las también nuevas galerías de arte que surgieron en los últimos tres años en la ciudad de Buenos Aires.

Jardín Oculto, 713 Arte Contemporáneo, Crimson, Appetite, Rosa Chancho son algunos de los espacios de exhibición y venta de obras contemporáneas que se instalaron de la mano de jóvenes gestores culturales -en algunos casos, artistas ellos mismos-, que consideraron necesario abrir el juego en una década en la que hay cada vez más artistas y cierto mercado en nuestro país al que le interesa el arte actual de los más jóvenes.

“Se puede vivir del arte contemporáneo porque es barato, hay mercado y hoy es canchero comprarse un cuadro”, explica Tamara López Mato, artista y diseñadora de indumentaria de 26 años, que creó y dirige desde hace tres la galería Crimson, en el barrio porteño de Palermo, un ambiente relajado con música, que cada quince días renueva sus muestras.

Andrés De Rose es un artista que tiene 21 años. Tímido y agradecido con su presente, acaba de inaugurar en Crimson su primera muestra. “Pasa todo muy rápido”, expresa, cuando se le indica que vendió una obra sólo 24 horas después de abrir la muestra en la que expone cuadros de una geometría delicada.

Hay artistas que con sólo cuatro años más ya están en galerías también del exterior. Es el caso de Nicanor Aráoz, de 26 años, que está en Appetite y asegura que ser artista es un trabajo como cualquier otro y que no quiere esperar a los 40 años para vivir del arte. Entre sus obras, hay instalaciones de gran originalidad hechas con galletitas Sonrisas.

Los jóvenes artistas consideran, sin excepción, que dedicarse al arte no es fácil, ni siquiera para aquel a quien le va bien. Y si bien ahora hay más espacios comerciales, hay pocas becas y subsidios institucionales. Estiman la actual efervescencia de un mercado interesado en sus obras, pero consideran que también se debe a que son baratas.

“Hoy hay más artistas en el mundo y, por la competencia, tienen más dificultad para instalarse; por eso tienen la urgencia de hacerse notar. Esta urgencia puede devenir en una modalidad creativa nueva o puede hacer que salga un arte más banal. El tiempo lo dirá”, analiza Laura Buccellato, directora del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (Mamba).

En cuanto a los nuevos espacios comerciales, Buccellato considera que así como nacieron pymes en los últimos años, también nacieron nuevas galerías de arte. Y recordó que la galería Belleza y Felicidad, en Almagro, que dio lugar a la experimentación, fue pionera de los espacios alternativos que se generaron en el 2000, luego de la crisis.

Dijo la reconocida artista Marina de Caro, de 46 años: “Hoy hay más galerías de arte, pero menos espacios de experimentación. Es buenísimo que exista la galería, pero los jóvenes se obsesionan con el mercado, que es un 20% de la realidad del arte. En los años 90 hacías más la tuya”.

Los nuevos galeristas dicen que trabajan con artistas muy jóvenes porque les interesa el arte contemporáneo y poder seguir el desarrollo del artista desde su comienzo.

“A los artistas les doy el espacio para trabajar y quiero darle más lugar a la experimentación”, dice Daniela Luna, artista y ex estudiante de Ciencias Económicas, de 29 años, quien creó hace dos años Appetite, en San Telmo, un enorme local de ambiente informal que reúne todo tipo de obras: collages, instalaciones, videos, dibujos, acuarelas.

“El mercado en la Argentina es bastante chico y a los artistas que recién empiezan les parece que no hay lugar para todos. Entonces, lo que hay que hacer es más mercado”, indica Luna, que a mediados de septiembre inaugurará, en el mismo barrio, otra galería cuyo nombre remite a la línea temática que desarrollará: Tanto Deseo.

La galería 713 Arte Contemporáneo, que está también en San Telmo, nació en mayo del año pasado de la mano de Julia Grosso, de 33 años, licenciada en Comunicación Social. Se trata de una casa en un primer piso que da sensación de calidez. Tiene un staff de 16 artistas, la mayoría de ellos, de menos de 30 años. “Me interesa acompañar el trabajo de los artistas desde el comienzo. Estamos todos creciendo”, dice Julia, que estuvo con su espacio el año pasado y éste en arteBA.

Moira Aguirrezabal hace unos años decidió mostrar su pintura en su casa, ya que no tuvo buena suerte cuando salió a buscar un espacio para exponer. Así nació la galería Jardín Oculto, en un departamento de Almagro. “No creo que sólo por moda se compra arte joven; hay una valoración del arte contemporáneo y ser joven es un plus”, considera la galerista. El artista y fotógrafo Diego Del Olio, de la galería, considera que “el arte joven es barato, pero es bueno lo que se hace”.

Aunque estén exhibiendo, los artistas conocen a muchos otros pares que aún no tuvieron su oportunidad. Juan Ignacio Reos, de 23 años, otro artista de Jardín Oculto, indicó: “No hay tantos espacios para exhibir. Hay un montón de artistas que no tienen dónde mostrar las obras”. Sus compañeros, al unísono, asintieron. .