La destrucción también puede crear obras de arte


Domingo 28 de junio de 2009 | Publicado en edición impresa (ver link)

En el Centro Borges / Homenaje a una emblemática exposición de 1961

La destrucción también puede crear obras de arte – Por Laura Casanovas 

Una muestra exhibe la agresividad como técnica de trabajo

Welcome to Miami, de Daniela Luna, sugiere un encuentro y desencuentro amoroso en un cuarto de hotel. Foto: LA NACION / Soledad Aznarez

 

La idea de destrucción y la de arte se fusionaron hace cinco décadas en nuestro país en la emblemática muestra “Arte destructivo”, que se realizó en la galería Lirolay, en 1961. En estos días, el Centro Cultural Borges presenta la exposición “Destructivo arte”, que no sólo es un homenaje, sino una puesta al día del tema a través de un interesante conjunto de obras de jóvenes creadores.

El curador de la exposición, Carlos Herrera, contó a LA NACION que se propuso “repensar lo violento, lo agresivo en la vida cotidiana” y cómo la idea de destrucción participa hoy del trabajo cotidiano de los artistas. Así convocó a un grupo de jóvenes artistas reconocidos, la mayoría de los cuales hizo las obras especialmente para esta muestra.

Lejos del carácter de obra grupal que tuvo la exhibición de los años 60, en la actual, las obras responden a la poética particular de cada uno de los artistas y de su propia comprensión sobre lo destructivo en el arte.

La instalación de Gastón Pérsico Nunca te prometí un jardín de rosas presenta reproducciones industrializadas de esculturas rotas, imágenes de revistas, postales y otros materiales para hacer “una lectura transversal del aporte estético del capitalismo”, según sus palabras.

Otra instalación es la que realizaron en conjunto Rafael González Moreno y Lobo Velar, que reproduce un baño como espacio, que traduce la interioridad. Así se combinan los mosaicos de Moreno hechos con juguetes derretidos con los collages de Lobo, que presentan radiografías de su propio cuerpo.

SENTIDO DEL HUMOR

En el texto del catálogo de la exposición de los 60, el poeta y crítico de arte Aldo Pellegrini expresaba: “La destrucción del artista no es el acto brutal y sin sentido que determina el odio; es un acto que tiene sentido, y este sentido lleva la marca indeleble del humor”.

El humor reaparece en la muestra actual. Al ingresar en la sala, el público se enfrenta con un piano vertical de madera del colectivo de artistas Rosa Chancho, cuyas teclas se mueven solas siguiendo la partitura de la pieza El gran simulador , lo que produce a la vez gracia e inquietud.

En tanto, Mauro Guzmán en su obra destruye íconos artísticos. También está la instalación de Adrián Villar Rojas, Lo que el fuego me trajo , que presenta tablas de madera quemadas con dibujos aerografiados que recrean un mundo fantástico.

El ideólogo de la exposición “Arte destructivo” de 1961 fue el artista argentino Kenneth Kemble, quien se propuso canalizar la tendencia destructiva del hombre en “una experiencia artísticamente inofensiva”. Se trató de una propuesta insólita cuyas piezas exhibidas no se correspondían con la noción de obra de arte de la época y tampoco tenían una “bella apariencia”: ataúdes gastados por el tiempo, pinturas destruidas, un sillón abierto por un profundo tajo, paraguas rotos que colgaban del techo, cabezas humanas de cera desfiguradas por el fuego.

En la muestra participaron grandes nombres de la plástica de nuestro país como Luis Wells, Antonio Seguí, Enrique Barilari, Silvia Torras, Jorge López Anaya, Olga López y Jorge Roiger, además de Kemble.

En el Borges, la destrucción está vinculada con el proceso de trabajo y el empleo de los materiales.

El día de la inauguración tuvo lugar por única vez la performance de Diego Melero y una acción de Roberto Conlazo, Miguel Mitlag y Alfonso Sierra. De ambas propuestas, que despliegan contenidos políticos, se pueden ver los restos.

Completan la exposición obras de Alfio Demestre, Daniela Luna, Claudia del Río, Sigismond de Vajay, Raúl Flores, Beatriz Vignoli y Matías Duville. Se pueden ver en Viamonte esq. San Martín hasta el 26 de julio. .