D-Mag: CHINA ESTÁ QUE ARTE


D-Mag  08.06.2011

DANIELA LUNA DESDE ORIENTE

CHINA ESTÁ QUE ARTE

Completamente sumergida hace más de un mes en la explosión de arte contemporáneo que está sucediendo en este momento en China, la galerista Daniela Luna nos cuenta sobre el boom de inauguraciones, eventos, ferias, producción y consumo de arte, tanto chino como internacional, que la llevó hasta a instalar su propia sucursal de Appetite en el gigante de Oriente.

 

Texto y Fotografía: Daniela Luna

Cuando le pregunté a un escritor del Global Times de New York por qué decidió venir a vivir a Beijing hace unos años, citó al famoso ladrón Willie Sutton, que, cuando le preguntaron por qué robaba bancos respondió “porque allí es donde está el dinero.” Creo que esta frase resume mucho el boom que está ocurriendo en China y particularmente en Beijing, Hong Kong y Shanghai, y lo interesante es que esto va de la mano de una explosión del arte contemporáneo en China y un crecimiento acelerado del mercado de arte. Mientras el resto del mundo intenta recuperarse de una gran crisis que afectó muy considerablemente a las galerías, a las inauguraciones de las ferias CIGE y Art Beijing la gente llega en Ferraris y BMWs.
Todos están hablando del gran boom de China, y es en parte lo que me impulsó a decidir abrir mi galería Appetite en Beijing y venir a vivir acá. Recorriendo los eventos, inauguraciones, fiestas y festivales de Beijing uno siente lo que habrá sido participar del New York de los 80: la sensación de que este es el lugar y este es el momento.

El 20 de abril fue la inauguración de CIGE, el 29 de abril es el preview de Art Beijing, las dos ferias de arte centrales de Beijing, mientras que esta semana es el festival de fotografía Photospring, que organiza la galería Three Shadows en Caochangdi, uno de los distritos de arte que concentra gran parte de la movida. El festival incluye varias galerías y centros de arte de esta zona y otras de 798, que es el distrito de arte más grande e importante (justamente donde está ubicada la nueva sede de Appetite).
Es impresionante la cantidad y calidad de invitados y visitantes, tanto de la feria como del festival, y los eventos relacionados: conocí cientos de curadores de China y extranjeros, directores de museos, coleccionistas, artistas, y todo el tiempo surgen ideas para proyectos y colaboraciones. Hay muchas ganas de hacer cosas, la gente está muy abierta a lo nuevo, los chinos están muy receptivos a lo que ocurre en el arte de Occidente y sobre todo a mezclarse y trabajar con extranjeros que vienen a China.
Durante CIGE, por ejemplo, estuve hablando con el director de Soemo, que es una galería con sede en SongZhuang, un distrito un poco alejado de la zona central de Beijing, donde viven y trabajan más de dos mil artistas. La historia de Soemo se repite en muchos casos: un europeo (Nikolaus) conoce a una galerista china (Lucy), se queda fascinado con el movimiento de esta ciudad y decide dejarlo todo para instalarse en Beijing y codirigir la galería. En el stand exhibían solamente obra del joven artista Zeng Pu, que hace poco ganó un premio muy importante.
Es el caso también de Where Where: el canadiense Gordon Laurin conoció a Jing Yuan Huan, y la siguió hasta Beijing para fundar un espacio curatorial muy interesante en Caochandi, donde además organizan residencias para artistas extranjeros, workshops y toda clase de eventos. Con ellos voy a estar trabajando en algunos proyectos. Los conocí en un portfolio review que organizaba la galería Urs Meile, un evento en el que artistas tenían oportunidad de mostrar su trabajo a varias personalidades del arte, curadores, directores de museos, etcétera, y me permitieron participar aunque se trataba de un evento cerrado. Así pude ver un nivel altísimo en el trabajo de artistas jóvenes y de varios de ellos estaré organizando muestras, empezando por Di Jin Jun y Chen Zhe, esta última ganadora del premio de fotografía de Three Shadows.

Mostrando material de artistas argentinos vi que, para la mayoría de la gente en Beijing, Argentina suena como algo lejano y exótico: de hecho, en general, lo único que se conoce es a Maradona y a Messi, así que hay mucha curiosidad por lo que está ocurriendo con el arte argentino. Estuve hablando también con el agregado cultural de la embajada argentina, que asistió al preview de CIGE, y compartimos las ganas de que Argentina sea conocida por algo más que el fútbol. Quedamos también en juntarnos a planear posibles colaboraciones.
Hablando con una curadora del MoMa después de una charla que dio en el marco del festival, le pareció un avance importante de Argentina el hecho de que una galería de esta nacionalidad abra en Beijing, y me contó también que están en tratativas de comprar obra de un fotógrafo argentino muy conocido, que no puedo nombrar porque aún no se concretó.
Por otro lado, de varios artistas de distintos países recibí respuestas muy similares de por qué están acá: muchos de ellos vinieron por alguna muestra con planes de quedarse quizás un par de semanas, pero una cosa lleva a la otra y ya hace varios años que viven en Beijing. Todos hablan de la cantidad de posibilidades que surgen todo el tiempo: uno me decía que, si bien hay mucho movimiento en el sector institucional desde galerías y museos, a su vez hay muchísimo que surge de lugares inesperados, hay oportunidades constantemente de generar cosas y hay que estar atento a todo. Sin embargo, un tema que contrasta con todo esto es el de la censura: hay ciertos temas, como el sexo y, sobre todo, la política, con los que hay que tener mucho cuidado. El caso más evidente es el de Wei Wei, uno de los artistas chinos más interesantes que en este momento está preso acusado de pornografía, mientras al mismo tiempo se inaugura su muestra en la Tate Modern de Londres.
El museo Guggenheim comenzó una petición de firmas para exigir la liberación de Wei Wei, y rápidamente se sumaron el MoMa, Tate Modern y varias entidades. La petición se puede encontrar y firmar online.
Esto es algo que indigna a mucha gente, extranjeros y chinos por igual, puntualmente el caso de Wei Wei y el de la censura en general. En un panorama más global, sitios como Facebook, YouTube, Blogspot
y Wikipedia están bloqueadoes en China, de modo que no se puede acceder a ellos salvo a través de algunos sitios que actúan como puente, pero en general son bastante lentos y a veces no funcionan. A esta acusación, el gobierno chino responde que es necesaria la censura para mantener la estabilidad social.
Se vieron muchas ventas en la feria CIGE: una galerista de Singapur me contaba que la mayoría de los que compraron son clientes nuevos que previamente no conocían su galería, y la mayoría también son chinos. Otra galería interesante es Gallery Yang, ubicada en un shopping mall muy conocido de Sanlitun, área de bares y clubes que de noche se llena sobre todo de gente joven. El stand de esta galería era muy llamativo, con una instalación central rodeada de una serie de pinturas hechas especialmente para la feria por una artista china muy joven. Durante la inauguración, todas las pinturas se vendieron a distintos coleccionistas, así que estaban más que satisfechos. Me invitaron también a una inauguración en su galería y pude ver que durante el opening se vendieron también varias obras de otros artistas.

Volviendo a CIGE, conocí a otro extranjero radicado en Beijing, de profesión oncólogo pero muy dedicado al coleccionismo. Me contó que esta feria evolucionó mucho en los últimos años, junto al panorama en China en general: decía que, al principio, uno venía a la feria y por todos lados veía sólo chinos sonriendo y mujeres fumando, refiriéndose a la obra de dos artistas chinos muy famosos que trabajan estos temas a partir de los tabúes que había en relación a las mujeres y el tabaco, y a la tradición de retratos en China, en los que siempre debían estar serios; mientras que ahora hay muchísima variedad de artistas, chinos y extranjeros, y es posible siempre conocer cosas nuevas. Por el contrario su amigo, coleccionista retirado, se quejaba de que una década atrás compraba obras de artistas a 50 yuanes y ahora esos mismos artistas se venden en millones en las subastas. Si bien su colección acrecentó su valor de forma inimaginable, este señor, también europeo, se lamentaba de cómo en China todo se orienta cada vez más al dinero y pierde mucho de la esencia que tenía el arte cuando el mercado era casi inexistente y los artistas simplemente hacían arte porque no podían dejar de hacerlo, sin especular sobre su venta.
La galería Taka Ishii de Tokio participaba en CIGE por segunda vez: la anterior había sido hace 7 años y se había retirado porque los resultados habían sido bastante desfavorables. Esta vez fueron invitados y decidieron darle otra oportunidad. Trajeron obra de Araki en gran formato, incluyendo sus últimos retratos de Lady Gaga, y su director me contaba que esta vez veía mucho más entusiasmo 
del público y que parecían surgir muchas posibilidades.
También de Tokio, durante el festival de fotografía, estuve hablando con los directores del Kiyosato Museum of Photographic Arts: están dedicados a encontrar nuevos talentos que no pasen la edad de 25 años. Quedamos con ganas de armar algunos proyectos y se interesaron mucho por conocer el trabajo de fotógrafos argentinos y latinoamericanos: sugiero que googleen este museo y manden sus trabajos porque seguramente serán bien recibidos.
Me encantó conocer a dos curadores holandeses que trabajan con un proyecto que se llama Paradox, con el cual producen y curan muestras en distintas ciudades, incluyendo una reciente en Santiago de Chile, así que estuvieron muy entusiasmados de la idea de hacer algo en Buenos Aires también. Recomiendo ver su web, www.paradox.nl, donde pueden encontrar info sobre esta muestra en Santiago así como también sobre el caso de Wei Wei y mucha información sobre eventos de arte en el mundo.
Otro curador que fue una delicia conocer es Claude Hudelot, un francés que fue varios años diplomático, y entre las miles de cosas que hizo tuvo durante unos años un espacio de arte en París que fundó junto a Antonio Seguí y otros argentinos. Durante la cena que compartimos estuvimos hablando de arte, literatura, cine y tango, y demostró un gran conocimiento de la cultura e historia argentina, y por supuesto ya planeamos un proyecto de muestra de un artista chino que nos fascinó a los dos.

Uno de los hits de Art Beijing, la feria que inauguró el 29 de abril, es una gran escultura de Arnold Schwarzenegger obeso y desnudo, realizada por el artista Shu Yong. De hecho, el stand de la galería BMH está plagado de obras del mismo artista, pero son tan diversas que pareciera tratarse de al menos cinco artistas distintos. Y sobre esta obra dice que trata sobre la fragilidad del imperio norteamericano y su gran crisis financiera, mientras que la galerista me revela que el precio de la obra es de 2 millones de yuanes: casi 308 mil dólares.
Tanto en Art Beijing como en CIGE se ve gran cantidad de esculturas vendidas y parece ser el medio preferido por los coleccionistas. En la noche inaugural de Art Beijing, una escultura de Yan Shilin de gran formato que muestra un grupo de niños medio alienígenas rodeando un sillón rosa brillante como una lengua, vendió tres copias. También se vendieron esculturas de Cao Hui, Xiang Jing y muchos otros. Si bien casi todos los coleccionistas son chinos, también hay extranjeros comprando obras. Matthias Küper, director de la galería que lleva su nombre, con una sede en Stuttgart y otra más reciente en Beijing, me contaba que una de las obras de gran formato de un artista chino fue vendida a un coleccionista alemán, sin embargo obras de artistas extranjeros como Mel Ramos y Heiner Meyer producen curiosidad pero los coleccionistas locales no se animan a comprarlas. Küper suspiraba: “Si pudiera ver el mundo a través de ojos chinos…” Y sí, a muchos de los que intentamos trabajar acá nos vendría bien poder entender la mirada de una cultura tan distinta, cuya apertura al mundo occidental es aún bastante reciente.
Otro proyecto que empezó en el extranjero y empieza a establecerse en Beijing es Artist Network, que arrancó en New York y trae a la feria un stand que imita a un bar de los Estados Unidos de post guerra, en donde pude tomarme un Martini preparado por uno de los artistas mientras me contaban que se dedican a organizar programas curatoriales y residencias.
Fue una sorpresa encontrarme con un stand de la embajada de Brasil, promoviendo a unos jóvenes fotógrafos. Me contaban que es su segunda vez  en la feria y que fueron invitados, por lo que no pagan stand pero tampoco se dedican a vender las obras. Me decían que para los artistas brasileros es muy difícil tener acceso al mercado chino: si bien hay mucho interés en trabajar en China, no encuentran lugares que se animen a exponerlos. Junto a ellos, un stand de la embajada mexicana también optó por la fotografía.

Finalmente, Inna, una editora de Artinfo, rusa que vive en Beijing hace 20 años y habla perfecto chino, me decía: “En China hay espacio para todo, pero no hay tiempo; hay que ser rápido y muy orientado a los negocios, y si bien la gente es muy amigable en un principio, todo el mundo tiene una máscara”. Evidentemente, hay mucho que aprender.
Estas dos ferias y el festival de fotos ocupan tan sólo unos días del calendario en la movida del arte chino, seguidas de la feria en Hong Kong en menos de un mes, a la que también asistiré, y que, según dicen, arrasa en ventas; además de los cientos de inauguraciones que hay cada mes acá en Beijing, que tiene varios distritos poblados por galerías y museos. Ya el distrito 798 es un laberinto de galerías que parece no terminar jamás, donde todo el tiempo aparece un rincón nuevo con más espacios para ver.