La mirada cercana


Domingo 01 de octubre de 2006 | Publicado en edición impresa

La mirada cercana,  Por Julio Sánchez

Una recorrida con ojo de experto a la sexta edición de Expotrastiendas que ocupa los pabellones del Centro de Exposiciones de la Ciudad. Contrapunto entre la historia, la información y la novedad

El pequeño Vittorio zamarreaba ensangrentados teletubbies; Daniela Luna -labio inferior con piercing- “vendía audaz obra a colega marchand pronto a viajar a la Bienal de San Pablo”. En otro lado, la afable Pelusa Borthwick, santafesina de veras, repartía por doquier su clásico “sí, mi querido” solucionando cuestiones de último momento. Afuera, malhumorados los que llegaban en auto, contentos los peatones por evitar tamaño embotellamiento. Este fue el clima que se vivió en la inauguración de la nueva edición de Expotranstiendas, feria organizada por la Asociación Argentina de Galerías de Arte, que busca su espacio en el segundo semestre, ajustando criterios con galeristas, art dealers, artistas, espacios emergentes y publicaciones, para lograr una feria cada vez más exigente en cuanto a propuestas y calidad de obras.

¿Qué se puede ver? Las ligas mayores se han acercado. Tal el caso de Daniel Maman que muestra dibujos de los maestros de la Neofiguración y sobre todo, las monumentales esculturas de Bastón Díaz y Hernán Dompé que reciben al público en la entrada. El perfil de arte más bien tradicional que caracterizó a Expotrastiendas se trastocó esta vez con la presencia multicolor de Appetite, la galería del barrio de Montserrat con Daniela Luna como referente: imperdibles los dibujos del novel Martín Legon y las figuras santas de Mercedes Cosci. Justo en frente hay un espacio de consulta, el Centro Virtual de Arte Argentino (www.arteargentino.buenosaires.gov.ar) a cargo de los investigadores Adriana Lauría y Enrique Llambías. La creatividad del diseño y la precisión de la información -como el capítulo de Artistas de La Boca o El laboratorio de Roberto Elía -, más de 400 imágenes documentales, archivos sonoros, biografías de artistas y cronologías, hacen de este sitio una escala obligada. Algunas galerías han optado por muestras monográficas con excelentes resultados, tal el caso del espacio de Agustina del Campo, quien seleccionó pinturas y objetos de Julio Fierro; sus paisajes de cierta ascendencia pop hacen referencia a obras canónicas (el millonario retrato de Klimt, el Picasso robado) acarreadas por viejos automóviles. Artemercadoarte es otro stand con artistas jóvenes de primer nivel: Marcela Gásperi, Daniel Vidal, Daniela Rudnik y Hencer Molina, por ejemplo. En el stand de Florencia Salas sorprenden las formas mandálicas de Paula Caradonti, de rojo furioso, rosa estridente y gamas asociadas, que complementan muy bien con las sombrías figuras de Carolina Porral, sumidas en las sombras soñolientas del recuerdo. Desde su palacete del barrio de Belgrano, Solange Guez trae las sillas-tronos de Hernán Cagliano con referencias a la anatomía y a la entomología, y los juguetes sonoros que Marisa Domínguez pincha mil veces con perlas facetadas hasta convertirlos en lo que ella misma denomina “Tesoritos míos”.

Esta sexta versión de Expotrastiendas levanta la puntería al incluir el espacio histórico dedicado a los años cincuenta, con “Entre la abstracción geométrica, lo surreal y el informalismo”, un ensayo firmado por un especialista en este período como Jorge López Anaya.

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