Appetite Nueva York


Sábado 10 de noviembre de 2007 | Publicado en edición impresa (ver Link)

Appetite Nueva York

Una de las galerías más audaces de Buenos Aires, dirigida por Daniela Luna, deja el Barrio Joven de arteBA e inaugura una sucursal en el corazón del arte contemporáneo mundial

Apetito voraz: pragmática, osada y ambiciosa, Daniela Luna maneja los códigos del mercado. Foto: Fabián Marelli, en la muestra de Laura Spivak en APPETITE

Más allá de preferencias estéticas o desacuerdos ideológicos, nadie pondría en duda que la llegada de Daniela Luna al circuito de las artes visuales fue como la caída, a toda velocidad, de una piedra pesada en el centro de una laguna espejada. Sin embargo, es muy pronto para vaticinar si el oleaje que produce va a continuar con su abrumadora onda expansiva; los extremistas dirían que Luna llegó para cambiarlo todo o que es una moda que pronto desaparecerá en el cielo, como un globo de helio hiperinflado.

Lo cierto es que la fundadora de la galería Appetite trabaja lo nuevo con una visión del negocio pocas veces vista y hace tiempo necesaria: maneja su emprendimiento como una empresa corporativa, con planificaciones a mediano y largo plazo, y con un apetito voraz por la expansión. Si se realizara un gráfico para analizar el balance de su productividad anual, la empresa de Luna empezaría en 2005 desde el punto más bajo, el cero, y cerraría 2007 con el pico más alto al que se puede aspirar: la sucursal en el centro del mundo, Nueva York.

Pero su cabeza no es la de una empresaria que lanza un par de cañitas voladoras aisladas hacia la meca del arte para hacer unos dólares extra. Se nota que entiende las reglas actuales del juego, sabe que el negocio es la puerta de entrada o tal vez el único medio para un fin más alto: crear una base de diálogo cultural sólida entre la Argentina y el mainstream internacional.

-¿CÓMO EMPIEZA LA AVENTURA EN NUEVA YORK?

-En noviembre y diciembre voy a tener obra de trastienda y voy a participar de dos ferias: Pinta, de arte latinoamericano, en Nueva York, y otra en Miami. El objetivo de estos primeros meses es presentar en el circuito a los artistas y proyectos que vamos a promover durante el año. Mi idea es trabajar con proyectos integrales; por ejemplo, en enero, inauguraremos la primera muestra junto a la New York Symphony.

-¿EN QUÉ CONSISTE?

-La sinfónica va a realizar un concierto con bases de dj s, y Juliana Iriart y Karin Idelson van a hacer una ambientación, una obra en relación con esto. Se va a construir un diálogo entre las tres partes, de modo que el trabajo de uno potencie al de los otros.

-¿NECESITÁS SUPERAR EL CONCEPTO DE MUESTRA? ¿NO ALCANZA CON LA OBRA DE LOS ARTISTAS?

-No tiene sentido hacer en Nueva York lo mismo que hice acá; son necesidades diferentes. Allá hay demasiados artistas, galerías y mercado. Si uno va de frente con algo nuevo, o que no están esperando, es muy probable que no lo acepten o que pase desapercibido. Parte de la estrategia tiene que ver con realizar eventos con cruces, que ya funcionan allá; a su vez, quiero que los artistas viajen, conozcan el ambiente y produzcan proyectos específicos. Una segunda fase, que quizá comience en junio, es un programa de residencias. Mi idea es que siempre participe algún artista de la Argentina, con otro de Estados Unidos y un tercero que venga de Europa u otra parte del mundo, que haya intercambio.

-¿POR QUÉ TE SURGE LA NECESIDAD DE INTERNACIONALIZARTE Y PLANTARTE EN EL CENTRO DEL MUNDO?

-Siempre hizo bien nutrirse de otras cosas, apoyar el intercambio cultural. Me interesa que los artistas viajen y se relacionen con otro contexto, sin perder la identidad. Me gustaría que Appetite Nueva York fuera como una especie de ancla: que cree proyectos interesantes para atraer la mirada hacia acá. Para acompañar a la galería, tengo pensado publicar una revista, que se distribuya en Buenos Aires y en Nueva York, y se transforme en una conexión importante entre ambas ciudades. A futuro, la intención es ampliar la mirada a un desarrollo cultural integral. Pretendo ir desligándome de los temas diarios de la galería, ocuparme de la dirección global de la empresa e involucrarme más profundamente en los problemas de la Argentina.

-Appetite se construyó bajo la imagen de lo emergente. ¿Cómo evoluciona esa idea al evolucionar la galería y profesionalizarse los artistas?

-Hay mucha gente que sigue hablando de Appetite como arte trash . Me molesta un poco que continúen con una definición que fue usada como estrategia de entrada al mercado. Me interesa que continúe existiendo una estética de contraste entre lo muy prolijo y lo caótico. Y que pueda seguir creciendo en todas las áreas. Obviamente, no estaremos más en el Barrio Joven. [N. de la R.: espacio dedicado en arteBA a las galerías emergentes]. .

Por Javier Villa

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