Clarin – Corazon Partido


 

Corazón Partido

¿Culto a la personalidad o malentendido? Mientras su galería (Appetite) se reproducía en la británica Frieze, sus expositores rompieron trato.

Por: Victoria Cerruti / Foto: German Adrasti para el Si de clarin

Viernes 06 Febrero 2009

 

Divina tentación. 
Alta pose en el sillón que diseñó para War Club.

Directora, artista, productora o galerista? Daniela Luna confiesa: “Ya no sé ni lo que soy”. El año pasado la galería Appetite, con tres años de inaugurada y desde San Telmo, golpeó y finalmente entró por las puertas de la galería británica Frieze, una de las más importantes del mundo, que iba a recibir por primera vez una producción argentina. “La mayoría de los medios internacionales mencionaban a Appetite como una de las instalaciones más originales. Creo que el secreto estuvo en no hacer de cuenta que las crisis no existen, si no todo lo contrario: mostrar el salvajismo, expresar como sea que está todo mal”.

Pero para ella y posiblemente para la virtuosa escena de artistas jóvenes que movía, hay un punto de inflexión post-Frieze. A fines del año pasado, diez de ellos se desvincularon de Appetite. Mientras que varios medios locales celebraban la llegada de la galería a Frieze, hablaban de sus curvas, su historia y la llamaban “la Nazarena Vélez del arte”. ¿Los artistas se quedaban en el envase?. “La figura de Daniela irrumpió y quedó desdibujado el trabajo de nosotros”, le dijo al Sí! Yanina Szalkowickz, una ex expositora. Quizás el advenimiento de la imagen de Daniela opacó a las personas que, en definitiva, aunque por detrás, sustentaban su trabajo. Quizás la apertura de War Club (una pista de baile multidisciplinaria del barrio de Boedo, performada por artistas de Appetite y comandada por dj’s & vj’s) debería haber significado un retorno de la sinergia que hubo alguna vez entre ella y sus artistas.

“Si te fijás, entrás a la página de Appetite y es todo ella”, se queja la artista Verónica Gómez. Por su parte, Galindo, que viajó con ella a Frieze, admite: “Con ella está todo perfecto. Quizás haber estado ahí en Londres fue el detonante para decidir separarme”. Y están también los que prefieren no mezclar las cosas, como Nicanor Araoz: “Appetite creó una marca, y yo sentí que era la escenografía de la obra de Daniela Luna. Quiero tenerla como amiga y no como jefa”. Pero Daniela Luna dice que la explicación no tiene muchas vueltas: “Frieze fue muy fuerte para mí. Cuando volví, tuve que reducir el número de artistas: los problemas económicos hacen que uno se vuelva muy loco. Tenía la función de contener a todos los artistas y a veces no lo podía hacer”.

Su próximo destino será reformular la galería que ya tiene en Nueva York y acomodarse nuevamente en la escena porteña. “Espero estar asentada para marzo. En definitiva, uno nunca sabe bien qué es lo que puede suceder. Sólo voy a concentrarme en ser más meticulosa a la hora de dar”. Como sea el año recién empieza, y el cambio tiene intenciones de ser productivo para todos.

“Tenia que contenerlos, pero a veces no lo podia hacer. la economia hace que una se vuelva loca”

 

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